(Blog: El Blog de esPúblico) (02/10/2017) .- Llevamos años de acoso al sistema constitucional nacido en diciembre de 1978, especialmente desde ámbitos separatistas. Como respuesta a ello, y a diversas especulaciones sobre la insuficiencia de la Constitución en algunos aspectos, se propone una reforma basada en la creación de una «nación de naciones». Desde mi modesto punto de vista de abogado municipalista me voy a permitir hacer una breve reflexión en voz alta, aun siendo consciente de que seguramente no logre aportar mucha luz frente a lo que vienen sosteniendo mentes más preclaras que la mía. A mi modesto entender hablar de nación de naciones es una contradicción, pues el concepto nacional conlleva la unidad. Esto es un simple circunloquio que en el fondo lo que propugna simplemente es un estado federal. Y el proceso federativo lo estamos aplicando en cuanto a la progresiva integración política en la Unión Europea, por lo que parece poco consecuente tratar de buscar la unión para constituir una entidad mayor, más fuerte, y al mismo tiempo dividirse para hacer de una Nación grande e histórica varios microestados. [...]